Este año celebramos un aniversario muy especial: los 100 años del DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones, bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión». Una invitación a recordar que todos estamos llamados a ser misioneros y a llevar el amor de Jesús a los demás, estemos donde estemos.
A lo largo de estos días, en nuestro colegio hemos dedicado diferentes momentos y actividades a conocer más de cerca la labor de los misioneros y a reflexionar sobre el verdadero significado de la misión. Hemos descubierto que ser misionero no significa necesariamente viajar a lugares lejanos, sino que también podemos serlo en nuestro día a día: ayudando a quien lo necesita, acompañando a quien se siente solo, compartiendo lo que tenemos y transmitiendo el amor de Dios a través de nuestros pequeños gestos.
También hemos escuchado y trabajado la canción del DOMUND de este año, «Envíame a mí», y hemos conocido testimonios de personas que han decidido entregar su vida al servicio de los demás. Entre ellos, nos ha acercado especialmente a la realidad misionera el testimonio del hermano Antonio, religioso corazonista que desarrolla su misión en Vanuatu, cuyo ejemplo nos recuerda que el carisma de nuestros fundadores sigue vivo y presente en diferentes rincones del mundo. 100 Años del DOMUND: “Uno en Cristo, Unidos en la misión”
Estos testimonios nos han ayudado a comprender que, aunque cada misión es diferente, todas comparten un mismo propósito: anunciar el Evangelio y hacer presente el amor de Jesús allí donde más se necesita.
Pero nuestra participación en el DOMUND no se ha quedado únicamente en la reflexión. Gracias a la solidaridad y generosidad de nuestras familias, alumnos y trabajadores, ¡hemos conseguido recaudar 2.308,84 €! Una cantidad que destinaremos a Obras Misionales Pontificias (OMP) para colaborar con la labor que realizan los misioneros en tantos lugares del mundo.
Desde el colegio queremos dar las gracias a toda la comunidad educativa por su implicación y generosidad. Cada aportación, por pequeña que parezca, es una muestra de solidaridad que nos une a quienes dedican su vida a los demás.
Cien años después, la misión continúa. Y nosotros queremos seguir formando parte de ella, educando corazones abiertos, comprometidos y dispuestos a transformar el mundo desde el amor y el servicio.
Porque todos tenemos una misión y, juntos, podemos llegar mucho más lejos. ¡Uno en Cristo, unidos en la misión!

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